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Artes visuales

Amor por el Barrio (15)

Hace unos meses, surgió la muestra “Amor por el barrio”. Esta exposición fue el resultado de un taller de fotografía para los jóvenes del barrio Padre Carlos Mugica (ex barrio 31) coordinado por el reportero franco-iraní Reza Deghati.

En este taller, treinta jóvenes fotografiaron su barrio para ofrecernos, desde su propia mirada, asombrosas imágenes de su vida cotidiana.
Además, se llevaron a cabo encuentros y talleres de escritura para que los alumnos del liceo franco-argentino Jean Mermoz pudieran poner palabras a las imágenes de los jóvenes del Barrio.

Como hicimos la semana anterior, hoy pueden descubrir una foto y un texto inédito de esta aventura.

La iniciativa fue impulsada por el Institut Français d’Argentine / Embajada de Francia y cuenta con el apoyo de Veolia Argentine y de la Ciudad de Buenos Aires a través de la Secretaría de Integración Social y Urbana.

 

Crédito foto: Ernesto CHERO
Texto de: Pilar CATALAYUD

 

Texto original en francés:

C’était un lundi . six heures du matin. Il .tait debout depuis une heure. Il avait pris une douche froide pour bien se réveiller et il avait bu son café, comme d’habitude. Une fois habillé, était venu le moment de prendre la photo annuelle. Son uniforme du service militaire de l’armée bolivienne forçait le respect et ses cheveux étaient parfaitement coiffés sous sa casquette.

Il n’aurait jamais imaginé que, soixante-dix ans après, les mains de sa fille tiendraient fièrement cette photo. Sa fille… Elle se souvient toujours de lui avec tant d’amour… Elle lui rend visite tous les mois. Elle se rend au cimetière pour déposer des fleurs. Sa fille… Sa fille, sa fille ch.rie qui est maintenant grand-mère !

Traducción del texto en castellano:

Era un lunes a las seis de la mañana. Hacía una hora que estaba levantado. Se había dado una ducha fría para despertarse bien y se había tomado un café, como siempre. Una vez vestido, había llegado el momento de sacar la foto anual. Su uniforme del servicio militar del ejército boliviano imponía respeto, y su cabello estaba perfectamente peinado bajo la gorra.

Jamás hubiera imaginado que, setenta años después, las manos de su hija sostendrían con orgullo esa foto. Su hija… Ella siempre lo recuerda con tanto amor… Lo visita todos los meses. Acude al cementerio para dejarle flores. Su hija… Su hija, su hijita que hoy es abuela!

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