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(ES) Amor por el Barrio (18)

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Hace unos meses, surgió la muestra “Amor por el barrio”. Esta exposición fue el resultado de un taller de fotografía para los jóvenes del barrio Padre Carlos Mugica (ex barrio 31) coordinado por el reportero franco-iraní Reza Deghati.

En este taller, treinta jóvenes fotografiaron su barrio para ofrecernos, desde su propia mirada, asombrosas imágenes de su vida cotidiana.
Además, se llevaron a cabo encuentros y talleres de escritura para que los alumnos del liceo franco-argentino Jean Mermoz pudieran poner palabras a las imágenes de los jóvenes del Barrio.

Como hicimos la semana anterior, hoy pueden descubrir una foto y un texto inédito de esta aventura.

La iniciativa fue impulsada por el Institut Français d’Argentine / Embajada de Francia y cuenta con el apoyo de Veolia Argentine y de la Ciudad de Buenos Aires a través de la Secretaría de Integración Social y Urbana.

 

Crédito foto: Luis David BOGADO MARMOL
Texto de: Alexis DACHEVSKY

 

Texto original en francés:

L’ours qui sent l’oubli

Vous ne la voyez pas, mais elle brille. La lumière dans mes yeux d’ours. De façon très intense. Elle éclaire. Elle scintille. Elle luit. Symbole de tout ce qui est éphémère, de la liberté, de l’enfance et des rêves.

Mais derrière mes couleurs si étincelantes d’ours en peluche se cachent l’oubli qui ternit, le temps qui use, le rêve qui se dissipe et l’enfance qui s’écroule. La lumière dans mes yeux décline alors. Peu à peu. Elle disparaît.

Mais regardez-moi bien dans les yeux et vous la verrez, je vous le jure. Un jeune homme qui m’a photographié l’a déjà fait.

 

Traducción del texto en castellano:

El oso que huele a olvido

Ustedes no la ven, pero brilla. La luz en mis ojos de oso. De forma muy intensa. Ilumina. Titila. Reluce. Símbolo de todo lo efímero, de la libertad, la infancia y los sueños.

Pero detrás de mis colores tan resplandecientes de oso de peluche se esconden el olvido que destiñe, el tiempo que desgasta, el sueño que se disipa y la infancia que se desmorona. La luz en mis ojos entonces declina. Poco a poco. Desaparece.

Pero mírenme bien a los ojos y la verán, se los juro. Un muchacho que me fotografió lo hizo.

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